Categoría: De sur
27 Agosto 2006
Lo cotidiano a veces hace rutinarios ciertos elementos que en cualquier otro contexto nos asombrarían o, cuanto menos, nos llamarían la atención.
La costumbre me hizo ver como algo normal los carteles que anuncian, sólo en inglés, los menús del día de los bares y restaurantes de los pueblos de la Costa del Sol. Dentro de mi imaginario figuraban esas pizarras grandes en las que se leía English Breakfast al tiempo que la consabida paella, el gazpacho o el pescadito pescaíto frito.
Pero mis días de playa también contaron desde que tengo memoria con la imagen de los primeros top less de extranjeras jóvenes y también mayores, sin que aquello nos escandalizara nada, aunque sí llamara nuestra atención.
La curiosidad también se saciaba con las avionetas que frecuentemente se hacían un hueco entre las gaviotas con carteles inmensos en los que veíamos la programación del Tívoli World; letreros que ahora te tienen al tanto de las últimas promociones inmobiliarias que todavían acechan el poco suelo que queda libre en la costa. Pero era una imagen también habitual.
El olor del salitre siempre se ha sumado a los de coco, zanahoria y potingues variados con los que untan las pieles broncedas esas legiones de cuerpos tirados en toallas, hamacas y colchonetas.
Además de las pelotas, palas, cubos, petanca y hace mucho menos, esas tablas con las que recorrer la orilla haciendo una especie de surf.
Hoy hay que seguir sorteando a bañistas, turistas, intrépidos jugadores de fútbol, raquetas varias y demás cachivaches que pueblan la orilla en un largo paseo hasta llegar al lugar deseado, aquél en el que plantar la sombrilla.
Hoy, además, hay que armarse de cualquier herramienta válida para dar caza y entierro a las miles de medusas que colonizan un agua transparente, calmada y a la espera de un buen chapuzón que se ve frustrado.
Y aún así... me sigue gustando la playa.
servido por María
2 comentarios
compártelo
4 Agosto 2006
Interculturales español lengua lector aprendizaje experiencia reflexión empatía atención dinámica grupo unia intermental interacción intramental formación consolidación actuación solución disolución alumno conocimiento proximidad contacto cooperación extracurricular modelo confirmación materiales actividades inteligencias múltiples música autonomía L1 nativo L2 oral guía fuente evaluación investigador gramática pedagogía creatividad conteztualización estructuras significado necesidad clase errores reglas sorpresa motivación materia aula entender leer escribir extraescolar barco canoa Moguer barbacoa danza teatro comidas baile recuerdos imágenes extranjero alegría Rábida fiesta satisfacción
servido por María
2 comentarios
compártelo
28 Junio 2006
Me llevo conmigo las imágenes, las de ayer y las de hace seis meses.
Vuelvo caminando por las calles adornadas y cubiertas: Recogidas, Puerta Real, Alcaicería, Mesones, San Juan de Dios, Gran Vía y Cuesta del Hospicio... El acento que ya había olvidado, el barullo, el calor, el Hospital Real, el sonido de las fuentes, la Alhambra, el Albayzín....
De repente la subida se hace más dura con la espalda cubierta de recuerdos.
Pero me quedan los amigos... qué bien me sentó volver a verlos.
servido por María
1 comentario
compártelo
25 Junio 2006
Duele ver mi pueblo destrozado por los ladrillos;
multiplicarse los campos de golf donde el agua es un lujo;
la gente irresponsable, la que arroja basura desde sus coches;
la música alta a deshoras.
Sorprende, sin embargo, el bullicio constante,
la proliferación de tiendas, bares, restaurantes...
y sobre todo edificios... y coches.
Aunque tranquiliza pensar que algunas cosas, por ejemplo, no cambiarán (espero):
los atardecederes en Kreneaguía,
el manto verde de la sierra
y las tapas de ensaladilla.
servido por María
2 comentarios
compártelo
22 Junio 2006
Lo conseguimos, después de once años.
Entonces, yo andaba por Málaga y no puedo olvidar aquella final, como tampoco se olvida la energía que hay en las gradas del Martín Carpena cuando juega el equipo.
Está bien irse a dormir con esta noticia.
servido por María
1 comentario
compártelo
23 Enero 2006
Hoy me paré a pensar en los hechos que habían sido determinantes en mi vida. Hasta hace muy poco ni siquiera tenía cabeza para poder decidir ni pensar en lo que tenía que hacer cada día.
Sin embargo hay un punto en que todo empieza a ser relativo y le damos la importancia que tiene a cada cosa. Tal vez porque tengo en la familia a quien está sufriendo y para quien los días son contados, quizás por eso, me lo haya planteado. O quizás por este tiempo que tengo ahora que me dan la oportunidad de reflexionar.
Si miro un poco atrás, no hace falta que me gire demasiado, está la primera vez que salí de viaje transoceánico. Aquello fue el comienzo de una pasión: la maleta que hice en ese mes de mayo ya no volví a cerrarla. Pero fue sobre todo uno, un viaje, el que cambió mi perspectiva y que supuso un antes y un después: Senegal.
El espíritu senegalés se vuelve más presente estos días de reflexión y lo recupero. Volver a Senegal, pisar Malí, es uno de los deseos más intensos y sé, sé que volveremos y que ya queda menos para poder ver mucho más, esa vuelta al mundo.
También están esas escapadas cortas, esos recuerdos imborrables, esas personas que han sido determinantes en lo que soy, que me hicieron ver otro mundo, me dieron parte de ellos, que compartieron y comparten su tiempo conmigo.
Quería agradecérselo a todos ellos, no sé por qué hoy, porque se lo merecen, porque nunca es tarde para decirlo, porque, como decía Marcos, la gente debería tener más contacto físico y porque nos cuesta mucho decir lo que sentimos.
A los que han compartido su amistad conmigo, a quienes me han estado apoyando en estos tiempos difíciles y han aguantado con paciencia mis vaivenes. Sin vosotros hubiera sido más duro, habría durado mucho más.
Incluso a esta Coctelera, por darme el reto de hacerme perder el miedo a decir lo que pienso, en voz alta, en público. A Rodrigo, por empujarme a hacerlo y enseñarme, por compartirlo.
servido por María
sin comentarios
compártelo
15 Enero 2006
No es porque me fascinen estas competiciones, al contrario. Pero me fascina Senegal y me duele leer otra muerte ¿coyuntural? a la "aventura" del desierto (el enlace al artículo es sólo para suscriptores, por eso no lo señalo), y este año van dos (niños).
No sé qué pensarán estos chiquillos cuando vean pasar esas bestias levantando polvo, ese despliegue de medios. No sé cuánto dinero deja una de las competiciones más famosas en su categoría en la región (ni a quién se lo deja....claro).
Lo único que sí sé es de la amabilidad, de la hospitalidad de los senegaleses. De aquellos niños que corrían junto a nosotros para tocarnos, para abrazarnos o para jugar a ver cómo nuestras uñas, al apretarlas, se veían aún más blancas.
Sé de Dakar y Tambacunda y de esos poblados por los que pasa el rally, al que indudablemente los ha hecho famosos precisamente esa competición. Desconozco el precio que pagan... y que pagarán.
Me quedó muy grabado la necesidad de querer turismo, de querer gente, dinero... de saber cuánto costaba un ordenador o la mochila que llevaba a cuestas... de "progreso".
Espero que el Dakar, la competición, no se lleve por delante no sólo otra vida, sino la autenticidad de estos pueblos y de su gente.
servido por María
1 comentario
compártelo
21 Noviembre 2005
Como los sabores o las músicas, también asociamos sonidos a la infancia, a recuerdos, a sentimientos.
Esta noche llueve y cae pausado. Pensaba en que si pudiera escoger, me quedaría con una tarde de otoño, acurrucada en el sofá con Rodrigao con el sonido del fuego en la chimenea y la lluvia de fondo.
La tranquilidad que transmite el agua viene bien en estas noches de semi insomnio. Sólo falta el calorcito, el que no da la estufa.
Disfruto oyendo, sin más. Disfruto envolviéndome de brazos y lluvia, de mimos y fuego.
servido por María
sin comentarios
compártelo