Categoría: En el eje
14 Enero 2006
Ya me desembaracé (si es que puedo decirlo así) del luto. Hace sólo unos días que guardé las nostalgias en el cajón, bien dobladas, para no volver a sacarlas más. No creo que necesiten naftalina.
El tiempo vuela. El tiempo vuela y pasó un mes en el que han sido muchos los cambios y las decisiones. Pero ya no hay negro, hay un futuro por delante al que voy derecha y sin frenos; no los necesito, no los quiero.
El 2005 fue un año de despedidas: de una casa, una ciudad, amigos, familiares que ya no volverán, mis perros, que tampoco. Un año de momentos de dolor y de alegría, pero en el que aprendí mucho y soñé mucho más.
Aún se cierne la incógnita pero ya he reunido el valor para afrontarla, para ir comiéndome todos esos puntos suspensivos, esas incertidumbres, esas distancias, esas llamadas de teléfono, esos silencios. Tengo hambre de hacer, de lograr, de avanzar, de quererte, de ver cómo el 2006 me brinda esas oportunidades y demostrar que estoy aquí para aprovecharlas.
De norte y de sur, de lo que venga, hacia donde tenga que ir. Al norte... y de vez en cuando al sur. Y si es en el centro, pues que sea.
servido por María
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22 Septiembre 2005
Es una situación extraña. Lo que no comparto se une con la sensación de que es un momento especial que quiero disfrutar. No quiero ver cómo se me escapan ni quiero ir de la mano del rechazo que me producen ciertas actitudes y decisiones o de lo que me cabree.
En este momento no puede ser. Ya no puede ser. Una vez más, cedí más de lo que quería ceder, pero ahora sé que lo que viva estos días y cómo lo haga va a quedar en el recuerdo y no quiero que ese recuerdo sea vago, me traiga imágenes de enfado o descontento. Después de este día quizá alguien cercano tenga los días demasiado contados y no estarán, ni estaremos, con el cuerpo lleno para disfrutar el domingo, pero es la vida.
Por eso no quiero desaprovechar ni un minuto.
Cuando me dijeron que no en Sevilla no me decepcioné. Al contrario, supe que era una oportunidad para aprovechar lo bueno que tiene estar aquí, para dar un buen empujón a mis proyectos por la tarde, aprovechar los últimos meses en esta casa.
Luego vinieron los agobios familiares por la boda y me sobrepasaron algunas cosas y me dolieron otras. Pero ya sólo quedan tres días y sólo quiero que logremos disfrutarla. No voy a juzgar ya, lo que haya y lo que venga, lo tomaré con ganas, con humor y con alegría.
Hoy estaba pensando la falta que nos hace tomarnos la vida con un poco más de optimismo. Me vuelvo a acordar de mi profesor, de Miguel, cuando me decía: "María, la vida no es complicada, nos la complicamos nosotros". Pues yo quiero esa complicación pero no estoy dispuesta a ceder, ni un palmo, en ese límite que linda con el amargamiento. No, hay mucho que hacer y aprovechar y disfrutar ahí fuera.
servido por María
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15 Septiembre 2005
La respuesta llegó al final y no me desilusionó, sólo me hizo pensar. Tengo capacidad y tengo experiencia pero hay un problema: la beca.
La difícil situación laboral que nos ha tocado vivir nos ofrece pocas perspectivas, al menos en mi campo, al margen de las becas (a menudo mejor pagadas que un contraro) o la explotación por cuatro duros y frecuentemente bajo la figura de la colaboración.
Pues el hecho de tener la experiencia que en todos estos años he acumulado, parece desaparecer bajo el epígrafe "beca". Aunque la beca sea una forma de trabajo encubierto, de cubrir puestos de trabajo, de matarme durante más de cuatro años a trabajar y sin dejar de intentar formarme y aprender.
Así que estoy pensando que es imprescindible que salga del estatus de becaria, porque aunque sepa hacer las cosas, tenga experiencia y responsabilidades, a los ojos de una selección laboral eso merma mis posibilidades. Lo malo es que también me deja en una posición de desventaja frente al acceso en condiciones dignas a un contrato. En fin, no pierdo la esperanza.
servido por María
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23 Agosto 2005
Madrid casi desierto, las calles en obras y el calor ausente, de momento.
Disfruté de desayunar con Dani y el paseo matutino por el centro.
Sentí que no había pasado el tiempo después de volver a compartir las horas del club de engollipadores anónimos, caminata por Chueca incluida para bajar tanto empaque. Me entraron ganas de volver a la capital... aunque sólo fuera por una temporada.
Y sin embargo, no cambio por nada esta casa, los paseos en bicicleta por el parque natural, la tranquilidad a menudo sacrificada por las motos y los niñatos...
servido por María
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28 Julio 2005
Pero sí que vamos aprendiendo... con el empujoncito constante (ay, pero cómo me cuesta).
Es un gusto ver cómo van creciendo. El sólo ejercicio de sentarse a pensar un rato, leer y escribir ya merece la pena.
Ah... y gracias.
servido por María
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20 Julio 2005
Hace más de un mes, en una tarde de compras en el Mercadona me manché unos vaqueros y unas zapatillas de lejía con una botella que había colocado en mi cesta y que estaba rota.
Pusimos una reclamación y nos dijeron que les llevara las prendas deterioradas y las facturas de haber comprado otras similares para reintegrarme el dinero. Los días se me pasaron.
Después de casi un mes les llevé las facturas (tras dos tardes de mareo para encontrar unos vaqueros y escandalizarme con los precios de las zapatillas).
Hoy me llaman para que pase a recoger el dinero y les entregue las prendas, sin ningún problema.
Desde luego, con esa atención al cliente, da gusto.
servido por María
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20 Julio 2005
De nuevo estuvimos hablando, ¿qué ocurriría si todos los becarios decidiéramos un día irnos a la huelga?
Todos, sin excepción. Todos, durante unos días. Aunque sólo fuera por comprobar hasta qué punto podríamos paralizar servicios, empresas e instituciones.
Y sin embargo nunca llegaremos a ese punto... y estaría tan bien comprobar nuestro poder, nuestra responsabilidad, nuestro trabajo diario, tan poco respetado.
servido por María
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14 Julio 2005
Acaba de encargarme el chef Rodrigao que compre media docena de huevos, peras y mayonesa para una ensalada de patata al curry (si tuvieras ya el blog sobre cocina, podría haber hecho el enlace directo a la receta).
A estas horas un encargo de estas características es poco más que un insulto a los jugos gástricos que después de la inactividad de casi cinco horas, empiezan a hacerse oir.
Inevitablemente me acuerdo del hombre mayonesa (ligeresa, claro). ¿Cómo voy a dejar de asociar uno y otro a partir de esas anécdotas de la semana pasada?.
Ay señor, si es que para vicios....
servido por María
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