"Sin la música, nuestra sociedad se atrofia"
Categoría: Montreal
Siempre da pereza deshacer la maleta. Ir recomponiendo los trazos del viaje por la ropa que llevé cada día, por los recibos de las comidas; las entradas al cine o los mapas que guardé. Incluso por los jabones del hotel que también quedaron para el recuerdo.
La ilusión de llenarla se convierte en nostalgia del tiempo vivido, de los días que ya quedan en el recuerdo de Montreal... pero qué bonito haberlos vivido.
Se resiste a vaciarse esta vez, como queriendo decir que sigue preparada para una nueva partida.
Présence Autochtone entrega sus galardones al tiempo que se prepara para la exhibición al aire libre del festival
Mientras aún suenan los ecos de los tambores y cánticos que recuerdan que hay una tradición viva que debe continuarse, un legado que defender y unos derechos, los de los indígenas, por los que luchar, la organización de la 16 edición del Festival Présence Autochtone de Montreal entregaba sus galardones cinematográficos pese a que continúan las proyecciones tanto en la cinemateca como en las reservas indias.
En ese esfuerzo y deseo por conseguir abrir los ojos al mundo ante la realidad indígena, la realidad de sus luchas, sus problemas pero también la de su creatividad, su arte, su tradición y su historia, la fundación Terre en vues premia más como incentivo que como resultado de una competición. Aquí se ha dado voz a las primeras naciones y no debe entenderse como hecho aislado, ése es el deseo.
De esta forma, se reconoció con el premio Rigoberta Menchu Tum el cortometraje "Urban Inuk", por el retrato que hace del modo de vida Inuit en los márgenes de la sociedad, por el reflejo entre ficción y realidad, del sueño de su tundra nativa y la alienación que lleva a mucha gente nativa a terminar fuera del sistema, sin techo.
En la categoría de creación el premio Teueikan fue para la película "A Bride of the Seventh Heaven" por sus cualidades expresivas, por su meticulosa observación de la vida contidiana y las normas de la visión cósmica de los ancestros, por el ensamblaje perfecto entre sonidos e imágenes con el que se muestra el drama humano.
Un cortometraje en el que se muestra la complejidad de la cultura Nenet, lejos de artificios, moviéndonos y llevándonos a tavés del implacable rigor de la tragedia en la grandiosidad de la tundra siberiana.
El segundo premio Teueikan fue para el cortometraje "Kiarâsâ Yô Sâty, la Cacahuète de l’agouti" por ofrecer, de primera mano, la vida de un grupo de jóvenes Panara para los que el fútbol, los rituales, la vida diaria, la comida, la supervivencia o el chamanismo no son aspectos discordantes con la sociedad postmoderna, sino que son ingredientes esenciales del orden y la armonía del mundo.
Para el jurado del Festival, el mejor documental, galardonado con el premio The Séquences journal prize, ha sido "Brocket 99- Rockin’ the Country". Este filme parte de la idea del programa de radio Brocket 99 que se emitía en los 80: una controvertida parodia que resaltaba los estereotipos negativos de los nativos haciendo de ello un chiste extremo. Esta producción explora, desde la rabia y desde la diversión, a través del testimonio real de la gente, las relaciones entre la población indígena y no indígena de Canadá, proponiendo una profunda reflexión sobre lo que significa ser canadiense.
El premio a la mejor dirección de fotografía fue para Roldan Lozada por "Gesture Down", por la manera en que la cámara se mueve a través de la luz natural y cómo captura la monotonía diaria de la gente humilde. Por la autenticidad de las imágenes y el espacio exterior que describe, como subrayó el jurado.
El ambicioso proyecto de la serie "Indian Summer: The Oka Crisis" de construir la memoria histórica a través de la reconstrucción ficticia de los hechos, con una aproximación en la que por primera vez la historia no ha sido escrita desde el punto de vista de los conquistadores, así como "por la oportunidad de diálogo y debate que abre para todo el mundo", mereció un premio especial del jurado.
El festival se adueña de la calle
Los galardones no suponen el final del festival puesto que las proyecciones de las producciones seleccionadas se suceden estos días en la ONF. Además, el próximo día 8 de junio se celebrará "The Day of the Popping Corn", palomitas en un día especialmente dedicado a los jóvenes con una agenda colorista de eventos que se desarrollarán desde las tres de la tarde hasta la media noche en la Société des arts technologiques con muestras de vídeo, representaciones y otras actividades de lo más diverso de la que podrán disfrutar gratuitamente los jóvenes que se acerquen.
De esta forma se cierra la primera parte de un festival que este año se escinde en dos: la exhibición cinematográfica y el festival al aire libre, que comienza el próximo día 21 de junio, día en que se celebra el "National Aboriginal Day", con la presencia de la boliviana ( y quechua) Celinda Sosa, Ministra de Desarrollo Económico.
Las tradiciones y la cultura indígenas se harán dueñas de la ciudad de Montreal en una demostración de que las raíces de los primeros pueblos del continente americano siguen vivas y en un deseo de transmitir toda esa riqueza a las próximas generaciones.
Así, hasta el 25 de junio, el parque Émilie-Gamelin será escenario de representaciones musicales, danzas tradiciones así como exhibición de artes indígenas y lugar donde poder degustar la comida tradicional de las primeras naciones amerindias.
El sabor, el sonido, el movimiento de los amerindios han sido, desde el pasado 25 de mayo, y serán hasta el próximo 25 de junio, los auténticos protagonistas de la ciudad de Montreal.
Artículo escrito para Noticine.com
Aún me queda mucho que contar de Montreal, me queda mucho por conocer también. Salgo de la cinemateca mirando cada rincón y pensando cuándo será la próxima vez que vuelva por aquí.
La ciudad me regaló una tarde soleada, después de la lluvia, en la que disfruté de un largo paseo por un sendero del parque Jean-Drapeau junto al río San Lorenzo y de recorrer toda la Rue Sta Catherina desde Mc Gill hasta el hotel.
La temperatura y hasta la luz eran perfectas para mi despedida. Mañana cogeré la maleta de nuevo rumbo a Zurich y de allí a Madrid. Han sido ocho días intensos y los puntos suspensivos los acabo de poner porque no quiero que se acabe...
Para las comunidades indígenas, a menudo mantener el equilibrio entre la tradición y el "mundo moderno" lleva consigo problemas de adaptación, como reflejan los documentales que se exhiben estos días en el marco del festival Présence Autochtone de Montreal.
A la pugna histórica por el reconocimiento de sus derechos o de la propiedad de la tierra, la pervivencia de las tradiciones y la dificultad para conservar su legado cultural, la cámara de vídeo, bajo la autoría de jóvenes directores indígenas, recoge los problemas sociales que afectan a sus comunidades hoy día.
Resulta estremecedora la fuerza con la que estos filmes, tanto los documentales como los de ficción abordan el desarraigo, el SIDA, el alcoholismo, la delincuencia juvenil o, por ejemplo, el hecho de ser madre soltera. Problemas, evidentemente, que resultan ser propios de nuestras sociedades y no exclusivos de estas naciones y que estos realizadores terminan por plasmar no sin cierta ansiedad en cortometrajes como "Painted Positive", "Flat" o "504938C".
Mención especial merecen las producciones que se presentaron ayer compitiendo por los premios The Rigoberta Menchu Tum Award al mejor documental en la categoría de comunidades y por el The Teueikan Award en la categoría de creación respectivamente: "Kinnaq Ni'gaqtuqtuaq (The Snaring Madman)" y "Urban Inuk (Qallunajatut)".
La producción estadounidense "Kinnaq Ni'gaqtuqtuaq", adaptación de un cuentro tradición Inuit, narra cómo un caníbal inuit hambriento busca en las calles del centro de Manhattan a una mujer para cazarla en un cortometraje oscuro e inquietante donde se hacen paralelismos entre la supervivencia en la calle y la supervivencia en la regiones innuit en la lucha por conseguir alimento.
Sin techo en la ciudad
Conmovedor resultó el documental canadiense "Urban Inuk" sobre la vida en la calle y la nostalgia de las tierras de los ancestros. Desde 1950, según narra el director de la cinta, Jobie Weetaluktuk, el estilo de vida tradicional de las comunidades Inuit de la región ártica, definidas por el nomadismo y la caza, ha experimentado una transición de la "edad de piedra" a la "era de la Información" desde que los Inuit fueron trasladados (a veces por la fuerza) a asentamientos y posteriormente a ciudades del sur.
En este documental, Weetaluktuk sigue la vida de tres indígenas Inuit sin techo en Montreal durante el verano. Su día a día en la calle, sus problemas, sus ansias y sus preocupaciones; historias a través de las que el filme explora, según su director, la "urbanización" de la psique Inuit desde que estos pueblos se han alejado cada vez más de la tierra que ha sustentado su cultura desde hace miles de años. De esta forma, el documental ofrece una visión emotiva de los cambios que tienen que asumir quienes quieren vivir vidas al estilo Inuit en entornos urbanos.
Artículo escrito para Noticine.com
En Montreal las calles son auténticas protagonistas de la vida de la ciudad. Con el buen tiempo las terrazas son el centro social y de reunión y las aceras, cuando no el asfalto, son de obligado paseo y tránsito.
El buen tiempo lleva a disfrutar fuera y para eso Montreal cuenta con una oferta impresionante: los festivales se adueñan de la agenda ciudadana desde mayo a septiembre (y me dejo atrás unos cuantos en los meses de invierno).
Desde el que me ha traído aquí, el de la Présence Autochtone pasando por el Montreal Bike Fest hasta el Music Festival Nuits d'Afrique.
Pero sólo son ejemplo de la intensa actividad que estos días tiene la ciudad. Si ayer me dejaba a un grupo de técnicos preparando el montaje de Aïda mientras una dj pinchaba discos en un escenario de fondo, hoy si quiero, ya tendría que decidirme entre Le Mondial de la bière, los sonidos new tech del Mutek o los del Suoni per il popolo.
Y conforme avance el verano, y antes de que llegue la estrella de este año, los First World Outgames, que convertirán a Montreal en centro olímpico gay internacional, se podrá disfrutar, por ejemplo, de la explosión de fuegos artificiales del Le Mondial SAQ, el Festival Internacional de Jazz o Les FrancoFolies.
Pero me dejo muchísimos más...
Cae la lluvia en la ciudad. Una tormenta veraniega inunda de agua, viento, relámpagos y truenos las calles y la gente corre a refugiarse donde puede.
Estoy disfrutando, desde el café, de ver caer la lluvia. Al rato ya vuelve a salir el sol y la calle se llena. Me entran ganas de salir y saludar a la gente para decirles lo bien que me siento aquí.
A mi lado, en la terraza, un hombre lee el periódico. En portada el debate sobre la ley que dentro de una semana prohibirá fumar dentro de cualquier local. Entre tanto, cerca de la Place des Arts, los técnicos, con las calles cortadas, preparan el montaje de la ópera Aida.
Mi plan para esta noche se esfumó. Gladys ha enfermado y al final me he quedado sin verla hoy y sin poder ir a la reserva de Kahnawake.
De cualquier forma, me espera una tarde de cine en la ONF.
El testimonio visual se ha convertido en un elemento esencial no sólo para la transmisión de la cultura, sino para la conservación y preservación de la misma en un momento en que la globalización amenaza con homogeneizar y acabar con la riqueza y especificidad de las tradiciones indígenas.
Lo que se debate en el Festival Présence Autochtone de Montreal estos días no es si estas comunidades deben o no ceder a ese contacto que a menudo se ha considerado "contaminador". De lo que se trata es de recoger el testimonio de una cultura y de aquellos elementos tradicionales que pueden continuar heredando las generaciones próximas.
De esta forma, la cámara de vídeo sirve para recoger, de mano de los propios protagonistas, la historia que probablemente se pierda o termine convirtiéndose en reclamo turístico. El caso de los aborígenes australianos es un claro ejemplo.
La construcción del boomerang obedecía a razones de pura supervivencia; con él cazaban los canguros que servían de alimento y abrigo o segaban la hierba entre otras utilidades. Hoy ya no lo necesitan para su vida diaria.
En el filme Karli Jalangu se muestra cómo un grupo de ancianos aborígenes del desierto central australiano, autoridades de su comunidad, crean un boomerang "Número 7" en todo su proceso.
¿Cómo hacer boomerangs hor día manteniendo la cultura y las leyes de estas comunidades? La producción sigue la localización de la madera, la tala del árbol, cómo le dan la forma y cómo lo pintan, poniendo de manifiesto la importancia del trabajo y el significado del "Número 7".
También de la imagen se sirve el proyecto Vídeo nas aldeias, que desde hace 14 años promueve el encuentro del indio con su imagen con el objetivo de hacer del vídeo un instrumento de expresión de su identidad, reflejando su visión de sí mismo y del mundo.
Auspiciado por este proyecto el filme Kiarâsâ Yô Sâty muestra la vida de una comunidad de indios Paranás de Brasil.
La visión de la recolección del cacahuete, un partido de fútbol o el ritual chamánico de una mujer desde la perspectiva de los jóvenes de la comunidad resulta de una gran viveza y es destacable por la importancia que este testimonio tiene para su propia identidad indígena.
Artículo escrito para Noticine.com







