Sexo de día, porno de noche
Trasnoche, de nuevo. Vagando por Granada, ahora ausente de estudiantes, extrañamente tranquila, multilingüe en el paseo.
De camino a cualquier parte, buscando un sitio donde cenar, sin mucha idea de dónde (¿para tan poco dieron los casi cuatro años de becas?...parece que sólo fueron tapas). Medio haciendo de guías de la nocturnidad granadina.
Entretanto, de diez a dos, la sucesión al sexo de horas durante el día, sin comida, ha sido porno, toda la noche. Historias para dormir y para no dormir; un mundo tan próximo y a la vez ajeno. Y todavía me pilla casi de sorpresa, aunque me cansa igual, a pesar de conocerlo, después de tantos años.
Y sigue despertando el morbo, y yo lo veo tan igual. La apariencia, el sexo y en el fondo - y no muy al fondo- , tan sólo alguien pidiendo a gritos un poco de cariño.
