Una semana extraña. Sólo unos días para la boda y las noticias, buenas y malas, se suceden.
El coche que no me arranca por las mañanas, la revista que está casi lista, las tardes recogiendo moras y un amigo que llega mañana.
Siete días, infinitas historias y las ideas que van y vienen por la cabeza. Y en la confusión, a veces, ya no sé qué escribir. Tendrán que pasar estas horas y el lunes quizás sea otro día.

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