Talgo 200, Atocha. Un rato interminable esperando un taxi en la estación. Avanza la cola, despacio, civilizadamente, y al fin nos toca.
Y nos lleva Jorge, el taxista, ese que salió en programas de televisión, camerunés. Y gracias a él el trayecto a casa se nos hace divertido y curioso (es una alegría encontrar gente amable).
Hoy amanece la ciudad más agitada que anoche- reinaba el silencio y el vacío en las calles, una imagen de Madrid que me encanta. Hoy son puntos suspensivos.

Y si el "Ysi..." se pone de nuestro lado volverás a Madrid con una furgoneta cargadita de cositas para empezar una nueva etapa... Te acabas de ir y ya estoy pensando en los ratos que pasaremos bebiendo y tirados en un sofá (más grande que el mio, claro).
el Ysi puedes que esté más cerca... ya queda menos.