Gracias
Hoy me paré a pensar en los hechos que habían sido determinantes en mi vida. Hasta hace muy poco ni siquiera tenía cabeza para poder decidir ni pensar en lo que tenía que hacer cada día.
Sin embargo hay un punto en que todo empieza a ser relativo y le damos la importancia que tiene a cada cosa. Tal vez porque tengo en la familia a quien está sufriendo y para quien los días son contados, quizás por eso, me lo haya planteado. O quizás por este tiempo que tengo ahora que me dan la oportunidad de reflexionar.
Si miro un poco atrás, no hace falta que me gire demasiado, está la primera vez que salí de viaje transoceánico. Aquello fue el comienzo de una pasión: la maleta que hice en ese mes de mayo ya no volví a cerrarla. Pero fue sobre todo uno, un viaje, el que cambió mi perspectiva y que supuso un antes y un después: Senegal.
El espíritu senegalés se vuelve más presente estos días de reflexión y lo recupero. Volver a Senegal, pisar Malí, es uno de los deseos más intensos y sé, sé que volveremos y que ya queda menos para poder ver mucho más, esa vuelta al mundo.
También están esas escapadas cortas, esos recuerdos imborrables, esas personas que han sido determinantes en lo que soy, que me hicieron ver otro mundo, me dieron parte de ellos, que compartieron y comparten su tiempo conmigo.
Quería agradecérselo a todos ellos, no sé por qué hoy, porque se lo merecen, porque nunca es tarde para decirlo, porque, como decía Marcos, la gente debería tener más contacto físico y porque nos cuesta mucho decir lo que sentimos.
A los que han compartido su amistad conmigo, a quienes me han estado apoyando en estos tiempos difíciles y han aguantado con paciencia mis vaivenes. Sin vosotros hubiera sido más duro, habría durado mucho más.
Incluso a esta Coctelera, por darme el reto de hacerme perder el miedo a decir lo que pienso, en voz alta, en público. A Rodrigo, por empujarme a hacerlo y enseñarme, por compartirlo.
