El tambor y la simbología animal reclaman la pervivencia de la cultura aborigen en Montreal
La piel, la madera, los golpes que llaman a una cultura, una tradición que se aferra a las raices de los pueblos aborígenes. El ritmo del tambor que une a los pueblos, que habla de su historia, que reclama el presente y sobre todo el futuro.
La supervivencia de los rituales hoy día, cuál es el sentido de la visión cósmica tradicional y la espiritualidad de los pueblos indígenas centraron la temática de las tres producciones audiovisuales proyectadas en la inauguración oficial de la 16 edición del Festival de la Presencia Autóctona.
La importancia de dar cabida a la expresión audiovisual indígena, vital para la continuación del imaginario colectivo, la permanencia de las tradiciones y, especialmente, el conocimiento no sólo hacia el resto de la población, sino, muy especialmente, de las comunidades indígenas de su propia historia, son prioridades esenciales no sólo de estas producciones, sino del trabajo que se lleva a cabo desde Terre en vues, tal y como subrayó ayer la nueva directora de la Fundación, la cineasta Alanis Obomsawin.
La simbología del tambor
La vibración en la piel, la comunidad en un círculo que entona cánticos, voces que unen a distintas naciones bajo un símbolo común, el tambor. En Le drum, un cortometraje dirigido por jóvenes indígenas que viven en Montreal, se habla de la presencia y el significado del tambor, bajo la perspectiva de los propios protagonistas.
Este documental, rodado en betacam por el Équipe Vidéo Paradiso con el patrocinio del Montreal Native Friendship Centre y Terre en vues, hace un recorrido cultural e histórico a través de entrevistas y con el marco sonoro de los Tiotiake Singers.
Resulta estremecedor escuchar cómo el sonido de los golpes y los cánticos son algo más que una expresión musical; son, en palabras de uno de los protagonistas, una forma de canalizar de manera creativa toda la rabia y el dolor que sienten estas comunidades.
También el tambor es, en cierta medida, el eje conductor del documental Le monde du rêve a través de esas enseñanzas de la espiritualidad inuit.
La presencia de este instrumento en las comunidades esquimales, el proceso de creación, la importancia del caribú, el significado del proceso artesanal en la cultura y tradiciones de estos indígenas consiguió arrancar un emotivo aplauso a la finalización de la proyección de este testimonio audiovisual.
De la mano de Alanis Obomsawin, el cortometraje Sigwan ofrece, a través de una sencilla alegoría, una lección sobre la vida y la tolerancia desde la perspectiva del pueblo Abenaki.
Este cuento, en que una niña es adoptada por los osos se convierte, con un lenguaje infantil y una inconografía simple, en una profunda reflexión sobre el respecto, sobre la necesidad de preservar la espiritualidad y la cultura ancestral en esas nuevas generaciones que viven en el mundo moderno.
Artículo escrito para Noticine.com.



carlos dijo
me pareces una persona muy divertida
18 Abril 2007 | 12:07 AM