Llueve en Montreal
Cae la lluvia en la ciudad. Una tormenta veraniega inunda de agua, viento, relámpagos y truenos las calles y la gente corre a refugiarse donde puede.
Estoy disfrutando, desde el café, de ver caer la lluvia. Al rato ya vuelve a salir el sol y la calle se llena. Me entran ganas de salir y saludar a la gente para decirles lo bien que me siento aquí.
A mi lado, en la terraza, un hombre lee el periódico. En portada el debate sobre la ley que dentro de una semana prohibirá fumar dentro de cualquier local. Entre tanto, cerca de la Place des Arts, los técnicos, con las calles cortadas, preparan el montaje de la ópera Aida.
Mi plan para esta noche se esfumó. Gladys ha enfermado y al final me he quedado sin verla hoy y sin poder ir a la reserva de Kahnawake.
De cualquier forma, me espera una tarde de cine en la ONF.
