Deshacer la maleta
Siempre da pereza deshacer la maleta. Ir recomponiendo los trazos del viaje por la ropa que llevé cada día, por los recibos de las comidas; las entradas al cine o los mapas que guardé. Incluso por los jabones del hotel que también quedaron para el recuerdo.
La ilusión de llenarla se convierte en nostalgia del tiempo vivido, de los días que ya quedan en el recuerdo de Montreal... pero qué bonito haberlos vivido.
Se resiste a vaciarse esta vez, como queriendo decir que sigue preparada para una nueva partida.

Pródiga dijo
Es curioso que más de una vez he dejado la maleta días y días sin deshacer, siempre ha coincidido con la vuelta de un viaje del que no deseé volver. La última vez creo que me pasó creo que fue hace tres años. Volvía de Santiago de Compostela y tuve que hacer noche en Madrid porque no había tren a Valencia hasta el día siguiente. Estaba triste pero a la vez creo que perdí el tren de vuelta a casa a propósito. Me quedé sola pero no quería estar con nadie más después de reencontrarme en Santiago con el amor de mi vida. Una vez en casa, me resistía a deshacer la maleta...
Me gusta como lo has contado, y también que le dediques a las maletas un apartado especial. Espero que te anime a llenarla y vaciarla muchas veces.
Por cierto, gracias por la invitación!
8 Junio 2006 | 10:51 AM